18.4.14

La più bella è l'ombra primaverile



Nella parte opposta delle spigoli, ci sono gli angoli. Negli angoli si sta bene. Ci si può avvolgere le ginocchia fra le braccia, e rimanere ore, vite intere, ranicchiati in uno spigolo, a guardare. Almeno finché non passa il temporale.
 


Nel lato opposto delle cose, di queste cose, ci sono altre cose, quelle che contano.
Al lato opposto delle persone, si trova ció di cui le persone sono fatte.


Stanotte  ho realizzato che nel lato opposto della notte c’é l’alba, infinite albe da vedere spuntare all’orizzonte;  albe da ascoltare con il loro cinguettare di gardellini. Albe da salutare sull’argine di qualche fiume, o lago, o mare, o bicchiere d’acqua, dietro un paio di lenti polarizzate, che fanno vedere il mondo in modo distinto, senza i riflessi dei fari sulla prima fila.

Stanotte ho pensato che nel lato opposto dello scenario siede una persona, o due, o tre, il cui viso mai si vede, il cui viso non importa. E nemmeno é importante  quante  rughe siano segnate dalla sofferenza sul suo viso. Solo importa il suo guidare la luce sullo scenario, dare la vita a chi é lí a muoversi davanti alle false scenografie e inutili costumi. Proiettare con generositá luci, e ombre. 

Stamattina mi sono accorto che nel lato opposto delle luci, ci sono le ombre. Splendeva il sole, quasi estivo. Camminavo per la strada cercando il riparo dell’ombra, l’ombra primaverile. Nel lato opposto della strada, protetto da un alto edificio in mattoni, uno dietro l’altro; camminare all’ombra fino a giungere a casa.  L’ombra é l’essenza delle cose, e l’essenza delle case. Le case sono mattoni e ombra. Ogni casa deve possedere un portico d’ombra, e un caminetto di braci. Nel lato opposto del fuoco ci sono le braci, che con amore e qualche soffio di vita, danno alimento.

Ora che tutto il sistema degli opposti é per te invertito, penso di capire. Ora che per molti nulla ha senso, che il vuoto inonda con il suo peso, che l’aria soffoca con il suo sapore, che il sangue congela con il suo fluire. Ora credo di capire ma, in realtá, del lato opposto delle cose non ci si capisce quasi nulla. 

Ora nel lato opposto delle tue cose rimaniamo noi, un po' persi, noi che siamo notte, voce, sole, casa, fuoco. Me lo hai detto tu, la mattina di un diciassette di febbraio:  nel lato opposto di un abbraccio ci sono le persone. Grandi e piccine. Nel lato opposto delle persone, ci sono tutte le altre persone, grandi e piccine, e il loro delicato abbraccio.
  
a Nicola


“La più bella è l'ombra primaverile o estiva se in un posto ventilato, seduto magari con un'ombra fresca in mano”

14.4.14

Bajo la mirada del fantasma de Don Benito



Me gusta pensar que Café Galdós se deba a Don Benito Pérez Galdós.
(Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 - Madrid, 4 de enero de 1920)

... asumió el espectáculo del pueblo llano y con "su intuición serena, profunda y total de la realidad", se lo devolvió, como Cervantes, rehecho, "artísticamente transformado"... (Max Aub)

Me gusta pensar que a él se debía aquella magia que anoche se respiraba en aquel mítico lugar, un poco escondido en una calle de nombre singular y plural a la vez. Me apetece imaginar que allí estaba, con su gabardina, o capa o espada, y sus gafas de ver de lejos y sentir de cerca, y escribir de dentro...

Allí, bajo su mirada silenciosa y azul, mientras se tomaba un vino bien viejo, sentado a una mesita, de las que quedaron vacías, resonó ayer un trocito de corazón de Qseentia, o todo ello.
Todo sonó como debido, incluido aquello que en la vida no suena tan bien como uno se lo había imaginado.
Todo estuvo acertado, hasta las cervezas vertidas, parecía aposta, para teatralizar el desconfort, de una cerveza desaprovechada entre tablas de madera.

Fueron cervezas muy bien aprovechadas. Con espuma de vida.


Final feliz, de la novela realista de aquel viejo caballero. Final, sin final. Volveremos a visitarle, e intercambiar cigarrillos con él, aunque ya no se pueda fumar. Me dará igual.

Solo, se quedó Don Benito, cuando todos los demás volvimos a cruzar la puerta tras el concierto.
Un par de horitas después, ya retirados los instrumentos, él, o a su fantasma, seguía allí. Desde su mesa vacía, entre tanta vacías, sacó una foto.  
Así de vacío se quedó el escenario, sin Qseentia, un par de horitas después...  
Tal vez, algún día, escriba este señor una bonita novela a destiempo, sobre los sueños; sobre un señor encantador con barba y ojos profundos, color de avellana, su dulce  hijita y una mujer de sonrisa infinita.
Mientras tanto, así de vacío se iba quedando el escenario.













3.4.14

De dos viajeros sin origen ni destino.

(reseña para la inauguración de una exposición)


Un viaje, o una exposición, o una visita a una prima lejana.
Buenas ocasiones para que dos viajeros inquietos, como por casualidad, se encuentren apoyándose a la misma barandilla de forja.
Así, cada uno pensando en las cosas de cada uno, o sin pensar, se asoman al mundo.
De puntillas. Sin apenas decir nada.
Atardecer de golondrinas aún por llegar. Todo va preparándose.
Hoy llueve. Ya era obra.
Algunos sabrán tal vez ver la realidad más allá de ese cristal mojado, o mejor dicho, más acá.
Hoy llueve acuarela y humo, y la gente se distrae, a la gente le da igual.
La gente recoge sus pañuelos tendidos, deja de regar las plantas, se pone abrigo de lluvia, con sus correspondientes hombreras.
Las personas sacan sus paraguas, encontrados algún domingo en la iglesia, y se protegen la cabeza. No vaya a ser que alguna de aquellas insignificantes gotitas se ponga a descolgar de sus párpados, a modo de carámbano, y lo modifique todo.
No vaya a ser que por unas horas eternas vean aquello que está detrás de las cortinas.
Se protegen la cabeza, aunque se mojan los pies.
Hoy llueve.
Y mañana también.
Fijo !