14.4.14

Bajo la mirada del fantasma de Don Benito



Me gusta pensar que Café Galdós se deba a Don Benito Pérez Galdós.
(Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 - Madrid, 4 de enero de 1920)

... asumió el espectáculo del pueblo llano y con "su intuición serena, profunda y total de la realidad", se lo devolvió, como Cervantes, rehecho, "artísticamente transformado"... (Max Aub)

Me gusta pensar que a él se debía aquella magia que anoche se respiraba en aquel mítico lugar, un poco escondido en una calle de nombre singular y plural a la vez. Me apetece imaginar que allí estaba, con su gabardina, o capa o espada, y sus gafas de ver de lejos y sentir de cerca, y escribir de dentro...

Allí, bajo su mirada silenciosa y azul, mientras se tomaba un vino bien viejo, sentado a una mesita, de las que quedaron vacías, resonó ayer un trocito de corazón de Qseentia, o todo ello.
Todo sonó como debido, incluido aquello que en la vida no suena tan bien como uno se lo había imaginado.
Todo estuvo acertado, hasta las cervezas vertidas, parecía aposta, para teatralizar el desconfort, de una cerveza desaprovechada entre tablas de madera.

Fueron cervezas muy bien aprovechadas. Con espuma de vida.


Final feliz, de la novela realista de aquel viejo caballero. Final, sin final. Volveremos a visitarle, e intercambiar cigarrillos con él, aunque ya no se pueda fumar. Me dará igual.

Solo, se quedó Don Benito, cuando todos los demás volvimos a cruzar la puerta tras el concierto.
Un par de horitas después, ya retirados los instrumentos, él, o a su fantasma, seguía allí. Desde su mesa vacía, entre tanta vacías, sacó una foto.  
Así de vacío se quedó el escenario, sin Qseentia, un par de horitas después...  
Tal vez, algún día, escriba este señor una bonita novela a destiempo, sobre los sueños; sobre un señor encantador con barba y ojos profundos, color de avellana, su dulce  hijita y una mujer de sonrisa infinita.
Mientras tanto, así de vacío se iba quedando el escenario.













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