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pensar que Café Galdós se deba a Don Benito Pérez Galdós.
(Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 - Madrid, 4 de enero de 1920)
(Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 - Madrid, 4 de enero de 1920)
... asumió
el espectáculo del pueblo llano y con "su intuición serena, profunda y
total de la realidad", se lo devolvió, como Cervantes, rehecho,
"artísticamente transformado"... (Max Aub)
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pensar que a él se debía aquella magia que anoche se respiraba en aquel mítico
lugar, un poco escondido en una calle de nombre singular y plural a la vez. Me apetece imaginar que allí estaba, con su gabardina, o capa o espada, y sus gafas
de ver de lejos y sentir de cerca, y escribir de dentro...
Allí, bajo su
mirada silenciosa y azul, mientras se tomaba un vino bien viejo, sentado a una mesita,
de las que quedaron vacías, resonó ayer un trocito de corazón de Qseentia, o
todo ello.
Todo sonó
como debido, incluido aquello que en la vida no suena tan bien como uno se lo
había imaginado.
Todo estuvo
acertado, hasta las cervezas vertidas, parecía aposta, para teatralizar el
desconfort, de una cerveza desaprovechada entre tablas de madera.
Fueron
cervezas muy bien aprovechadas. Con espuma de vida.
Final feliz,
de la novela realista de aquel viejo caballero. Final, sin final. Volveremos a
visitarle, e intercambiar cigarrillos con él, aunque ya no se pueda fumar. Me
dará igual.
Solo,
se quedó Don Benito, cuando todos los demás volvimos a cruzar la puerta tras el
concierto.
Un par de
horitas después, ya retirados los instrumentos, él, o a su fantasma, seguía
allí. Desde su mesa vacía, entre tanta vacías, sacó una foto.
Así de
vacío se quedó el escenario, sin Qseentia, un par de horitas después...
Tal vez, algún día, escriba este señor una bonita novela a destiempo, sobre los
sueños; sobre un señor encantador con barba y ojos profundos, color de avellana, su dulce hijita y una mujer de sonrisa infinita.
Mientras tanto, así de vacío
se iba quedando el escenario.

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